(Author unknown)
Un hombre tiene un burro muy Viejo que ya no puede trabajar. Un día el hombre dice a su esposa:
--Querida esposa, nuestro burro es muy viejo y ya no puede trabajar: yo creo que debemos venderlo.
-- Pero yo creo -- dice la esposa -- que nadie va a comprar nuestro burro, porque es muy viejo y ya no puede trabajar. Yo creo que es mejor matarlo y vender la piel.
--Si -- dice el marido --, es mejor matarlo y vender la piel. Mañana voy a matar a nuestro burro.
El burro oye toda esta conversación y decide escaparse. Cuando el hombre y la mujer están muy ocupados preparando la comida, el burro se escapa del corral y se dirige al campo.
En el camino el burro piensa: -- Soy viejo y ya no puedo trabajar, pero tengo buena voz y puedo cantar en la ópera de Bremen. Voy a Bremen a ver si encuentro colocación en algún teatro.--
Después de andar algunos quilómetros ve un pero tumbado a un lado del camino.
--¡Hola! amigo perro -- le dice el burro -- ¿Qué hace Ud. ahí tumbado a un lado del camino?
--Me he escapado de la casa de mi amo --responde el perro. Como soy viejo y ya no puedo correr muy de prisa, mi amo quiere matarme para vender la piel. Y como yo no quiero morir todavía, me he escapado. Me he tumbado a un lado del camino porque estoy muy cansado.
--No tenga Ud. pena, amigo perro -- dice el burro --; yo también me he escapado de la casa de mi amo. Ya no puedo trabajar porque soy muy viejo, pero tengo buena voz, y puedo cantar, y voy a Bremen para buscar una colocación en la ópera o en otro teatro. Véngase Ud. conmigo y podemos cantar juntos.
El perro acepta la propuesta del burro, y los dos animales siguen juntos el camino. Después de andar algunos quilómetros, ven un gato tumbado a un lado del camino.
--¡Hola! Amigo gato -- dice el burro --¿Qué hace Ud. ahí tumbado a un lado del camino?
--Estoy aquí tumbado a un lado del camino -- dice el gato --porque me ha escapado de la casa de mi ama. Como soy viejo y ya no puedo cazar ratones, mi ama quiere matarme, para vender la piel, y como yo no quiero morir todavía, me he escapado.
--No tenga Ud. pena, amigo gato -- dice el burro --; el Sr. Perro, que está presente, y yo nos hemos escapado también de la casa de nuestros amos. Como somos viejos, quieren matarnos para vender la piel. No podemos trabajar, pero tenemos buena voz y podemos cantar. Vamos a Bremen a ver si encontramos colocación en la ópera o en otro teatro. Véngase Ud. con nosotros y podemos cantar juntos.
El gato acepta la propuesta, y los tres animales siguen juntos el camino. Después de andar algunos quilómetros ven un gallo a un lado del camino.
--¡Hola! Amigo gallo. ¿Qué hace Ud. ahí a un lado del camino? -- pregunta el burro.
--Estoy aquí -- responde el gallo -- porque me ha escapado de la casa de mi amo. Como soy viejo, quiere matarme par dar un banquete a sus amigos.
--No tenga Ud. pena, amigo gallo -- dice el burro --. El Sr. Perro y el Sr. Gato que están aquí presentes, y yo nos hemos escapado también de la casa de nuestros amos. Como somos viejos, quieren matarnos para vender la piel. Ya no podemos trabajar, pero tenemos buena voz y podemos cantar. Vamos a Bremen a ver si podemos encontrar colocación en la ópera o en otro teatro. Véngase Ud. con nosotros y podemos cantar los cuatro juntos.
El gallo acepta la propuesta, y los cuatro animales siguen juntos el camino.
El burro, el perro, el gato y el gallo llegan de noche a un bosque.
--Amigos -- dice el burro --, yo creo que debemos pasar la noche en este bosque, porque esta noche es imposible llegar a Bremen.
--Muy bien -- dicen el perro el gato y el gallo y empiezan a buscar un buen sitio para parar la noche.
El burro y el perro se tumban en el suelo cerca de un árbol, el gato se sube a otro árbol, y el gallo vuela a la picota de otro:
--Amigos, veo una luz cerca de aquí.
--Yo creo que debemos ir a ver si encontramos un sitio mejor que éste para pasar la noche -- dice el burro.
--Sí, sí -- dice el perro --, yo tengo hambre.
--Yo también tengo hambre -- dice el gato --.Vamos a ver si encontramos algo que comer y un sitio mejor que éste para pasar la noche.
Después de andar medio kilómetro por el bosque, los cuatro animales llegan a una casa de ladrones. Como el burro es el más alto de los cuatro, mira por una ventana.
--¿Qué ve Ud., amigo? -- pregunta el gato.
--Veo -- dice el burro -- una mesa llena de comidas exquisitas, y muchos ladrones sentados a la mesa comiendo.
--Oh -- dice el perro --, yo tengo una hambre canina. ¿No creen Uds. que nosotros debemos comer también algo? Entonces el gallo dice:
--Amigos, yo tengo un plan. El perro debe subirse sobre el burro, el gato sobre el perro y yo sobre el gato, y a una señal convenida, empezamos cantar juntos y entramos de repente. Los ladrones van a tener mucho miedo y van a salir por la puerta de corral.
Todos aceptan el plan del gallo, y el perro se sube sobre el burro, el gato sobre el perro, y el gallo sobre el gato. A una señal convenida, empiezan a hacer un ruido terrible y entran en la casa de repente por la puerta delantera.
Los ladrones, llenos de miedo, salen por la puerta del corral y dejan en la mesa toda la comida. Entonces los cuatro animales se sientan a la mesa y se comen toda la comida de los ladrones. Después de comer, apagan la luz, y cada uno busca un buen sitio pasar la noche: El gato junto a la lumbre, el perro junto a la puerta delantera, el burro en el corral, y el gallo en el respaldo de una silla.
A media noche los ladrones ven desde lejos que no hay luz en la casa y que todo está tranquilo, y el capitán dice:
--Amigos, yo creo que uno de nosotros debe ir a ver lo que pasa en nuestra casa. Yo mismo voy; espérenme Uds. aquí.
El capitán entra en la casa y, creyendo que los ojos del gato son dos ascuas, quiere encender un fósforo en ellos. Entonces el gato le araña la cara. El ladrón, lleno de miedo, va al corral donde le recibe el burro con una coz. En este momento se despierta el gallo y grita -- quiquiriquí, quiquiriquí--. El ladrón lleno de miedo, sale por la puerta del corral y va corriendo a donde le esperan los otros ladrones.
--¿Qué pasa en nuestra casa? -- le preguntan.
--Amigos -- dice el capitán --, nuestra casa está embrujada: juntos a la lumbre hay una bruja que me ha arañando toda la cara; a la puerta delantera hay un hombre con un cuchillo que me ha herido en la pierna; en el corral hay un terrible gigante que me ha dado un golpe en la cabeza con el tronco de un árbol: y sentado en una silla hay un juez que gritó; --Tráiganme aquí, a ese ladrón-- Yo creo que no debemos ir más a nuestra casa, porque está embrujada.
Desde entonces no han vuelto los ladrones a su casa, y el burro, el perro, el gato y el gallo viven allí muy felices.
Hester Chamberlain
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Eastfield College